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Anotaciones (o algo así…)

abril 29, 2009 3 comentarios

Sentado, medio dormido, perdido en los pensamientos. El tiempo fluye lentamente, los días verdaderamente son largos… ¡86400 segundos! sin contar el error de los años bisiestos, que al fin y al cabo ahí se corrige. El tiempo, más que disparates de horario y orden, que algunos esquemáticos gustan plantear sin adorno ni mucho menos, es verdaderamente una obra de la percepción sin igual, relativo al piloto y al soñador. Con el tiempo pasa todo, pero nada mas que rastros quedan; lo que alguna vez fue movimiento, ahora no es sino un mero recuerdo, una sensación pasada, un pensamiento revuelto. De aquello se rige el mundo, movimientos, silencios, intervalos.

Uno espera poder predecirlos… pues… ¿Que no es la memoria y la experiencia suficiente? unos cuantos patrones, unas cuantas miradas, y se tendría una ruta delimitada, si no es que óptima, por la cual repetir el mismo proceso de retroalimentación: aprender, observar, deducir. Si tan solo todo fuera tan sistemático como puede llegar a ser el tiempo; cronometrado, preciso… medido… claro esto subjetivo, ya que para cada escala siempre existe una más precisa ( y si no se inventa). Si el cumplimiento de la responsabilidad llevara siempre al mismo ciclo, a la misma idea, este mundo estaría resuelto, desobligado, cerrado… y por supuesto, aburrido. Son los cambios, los movimientos, los ruidos, los desordenes, la relatividad los que mantienen nuestro mundo en movimiento constante. ¿Cual sería la motivación en un mundo feliz?¿Inmaculado?, algo de lo que estoy seguro… es que sería aburrido. Se requiere desorden, fraude, dinero, amores, engaños, gritos, en fin, una infinidad de factores que afortunadamente nuestro mundo y nosotros  poseemos para hacer de este mundo algo digno de vivir. Tampoco me inclino al extremo de la perdición… pero si al borde del desorden. Viva el desorden, la libertad y el tiempo, todo relativo, nada propio al individuo, pero otorgado sin más ni más. Viva el conocimiento, la intriga y la turbulencia, motores del pensamiento y directores de la civilización. Viva las conspiraciones, la lealtad y el hombre (pues es él la herramienta y combustible de su propio dinamismo).

La oscuridad se desvanece… curiosamente… cuando uno vuela entre ideas, y cuando vuelve, no resulta del todo oscura. La lampara parpadea de vez en cuando… el voltaje cede ante la resistencia… espero que eso no ocurra con nosotros…