Inicio > Historias > Lapsos Aleatorios Visualmente Incontrolables, Desenfocados y Alucinantes

Lapsos Aleatorios Visualmente Incontrolables, Desenfocados y Alucinantes

caminando por una quebrantada vereda noté un pino de majestuosa densidad, denso follaje y extraño color, brillaba poco pero sus hojas no formaban aquel inconfundible patrón presente en muchos arboles: sombras entremezcladas con  decenas de verdes, negros y en ocasiones cafés. Incrédulo camine hacia el para intentar encontrar algo que me explicara su condición.

Uno no esperaría mucho de unos cuantos metros, pero en esos pasos paso mucho por mi mente, no entendía lo que veía. El cielo se mezclaba con la tierra, como si el concepto de horizonte no existiera, y el mar y la lluvia fueran uno mismo. Claro… ese día llovía… al menos eso recuerdo. Uno que confía en su memoria y no anota las palabras en papel, archivos digitales o piedra… ¡ja!… piedra, solo un torpe continuaría con esa costumbre… aunque… sería… ¿contemporáneamente original? habría que analizar el porcentaje de la población mundial escribe aun en piedra con un cincel y un martillo. ¡Que locura escribir aun así con las facilidades del papel y lápiz en nuestras manos! y más ahora con todos aquellos medios digitales, ¡Una maravilla!… río al pensar en el cincel, ¡en el martillo por dios! ¿Por dios? ¡Por las ideas mejor dicho! ¿pues que no dios es solo una idea sobre explotada? igual y no, en realidad da igual. ¡En fin! recuerdo una luz intensa, de aquellas que manchan los ojos de azul y verde, amarillo y rojo. Se aproximaba, pero no era mi interés observarla, me distraía con la amalgama de formas inexplicables, como aquellos momentos en que uno abre los ojos en una piscina y ve todo sin limites… es decir difuminado, borroso, sin figura alguna… algo así experimentaba, excepto que más concreto, como aquellos cuadros que uno podría calificar como pintura discurrida al azar sobre un lienzo, o los colores del aceite de lo automóviles sobre el agua… algo más como lo primero. Continuando sentí que mis ojos se desenfocaban, pero la imagen permanecía nítida; músculos incontrolables expandiendo mi pupila, y mis manos intentando tentar algo que orientara, ¡o que soportara mi tambaleante espíritu! dudo que mi cuerpo se desequilibrara.

Súbitamente el pensamiento volvió a mi mente, mi motivación al avanzar se esclarecía, sentía la convicción volver a mi, como aquellas batallas que uno observa héroes luchando contra una fuerza mayor; obreros enlodados trabajando contra condiciones adversas para finalizar un momento crucial en alguna obra. En los últimos momentos, mi mente aclaro todo, todo tenía formas y colores delimitados por su colaborativa existencia, ya que si todo fuera de un solo color ¿cómo distinguiríamos las formas? ¿o si todo tuviera una misma forma, de qué serviría el color? la monotonía sería innegable… al menos eso creo yo. En fin, para no hacer el cuento largo – y no que no me interese el escribir esto pero a veces siento que hablo conmigo mismo y… es simplemente extraño- llegue a mi destino, me interesaba conocer el misterio de el árbol mono tónico… espero que esa palabra exista… jaja suena chistoso… ¡a, me distraigo! acabaré de una buena vez… descubrí lo molesto que es no tener lentes y no detectar el olor a pino… con la esperanza de encontrarlo en un árbol… maldito plástico…

Anuncios
Categorías:Historias
  1. Aún no hay comentarios.
  1. No trackbacks yet.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: